
La noche de San Juan es la noche más corta del año y se la conoce como la noche mágica por excelencia, a la que precede el día más largo, el día de pleno Sol, el solsticio de verano.
Ésta es una fecha en la que numerosas leyendas fantásticas son unánimes al decir que es un período en el que se abren de par en par las invisibles puertas del “otro lado del espejo”, pudiendo acceder al mundo mágico de los duendes y las hadas.
Un lugar donde abunda la armonía y los sueños se hacen realidad.
Pero también se la conoce como noche de embrujos.
Se dice que pululan por el aire, genios, fuegos fatuos y espíritus de la naturaleza, pero no es, desde luego, noche de maleficios.
Las brujas celebran aquelarres alrededor de dólmenes, en la cumbre de algunas montañas, cerca de lagos y gargantas y en medio de castillos en ruinas.
El elemento más emblemático de la noche de San Juan son las hogueras, las cuales se encienden desde el principio de los tiempos como protección contra las fuerzas oscuras.